Tengo ganas
de hacer muchísimas cosas, planear el año, pero la realidad es que no sé qué
verga hacer. Oscilo entre retomar astrología y estudiar derecho. Pienso en
volver a hacer teatro, locución, retomar canto, pero también en que me vendría
genial estudiar RRHH para posicionarme de otra forma en la empresa donde
trabajo.
A esto hay
que sumarle que cada cosa que arranco la dejo. Antes o después, sooner or
later, abandono todo. Entonces, siempre sufro. Sufro cuando quiero organizarme,
pero no sé qué hacer, sufro cuando me decido porque ya arranca la desconfianza sobre
mi nivel de compromiso, y sufro cuando pasa el tiempo y sigo parada en el mismo
lugar.
Tengo 36
años y siento que acá no pasa nada. Que no logré nada relevante o esencial para
la vida de alguien y eso me angustia. Tengo claro que durante muchos años tuve
que luchar contra la depresión, con una separación dolorosísima con quién creí
que sería el amor de mi vida, con el suicidio de mi vieja, con problemas de
plata y deudas. También sé que recuperarme de cada una de esas situaciones me
llevó mucho tiempo, esfuerzo y lágrimas entonces no es que estuve al pedo en la
vida. Pero igual me duele mucho sentir que no evolucioné en términos más
concretos. No formé una familia, no ejercí mi carrera, no seguí estudiando, no
me compré mi casa ni estoy cerca de poder hacerlo (MMLPQTP).
Es muy
difícil desear cuando no sabes ni quién sos debajo de todas las máscaras que te
ponés. Es muy difícil desear.
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